martes, 18 de diciembre de 2012


EVALUACIÓN VS. CALIFICACIÓN

A la hora de valorar los distintos métodos ya expuestos debemos saber diferenciar entre calificar y evaluar:

EVALUAR
CALIFICAR

Tiene que ver fundamentalmente con apoyar la mejora y el aprendizaje


Es medir, certificar

Se centra en la calidad y en la fortaleza, no en las debilidades o en los fallos


Una representación numérica de un aspecto dentro de una escala o baremo

Se centra en el proceso de aprendizaje


No se preocupa de las causas ni del proceso


Puede hacer que se modifique el resultado (¿Qué puedo mejorar?)


Se pone al final

Hace hincapié en la utilidad de los conocimientos


Tiene que ver con los hechos puntuales (examen)



Evaluación formativa

Se centra en la cantidad y en los defectos (si fallas te bajo la nota)


Evaluación sumativa


Evaluar tiene que ver con emitir un juicio de valor acerca del alumno y su trabajo a lo largo del curso académico. Es un proceso de carácter personal que difícilmente puede abordarse de forma objetiva. Sin embargo, a pesar de ser algo personal, se debe evitar la influencia de ciertas emociones que el alumno pueda provocar en el docente, pues en ese caso estaríamos implicándonos en el llamado currículum oculto. La evaluación centra su objetivo en qué, cuánto y cómo ha aprendido el alumno, es decir, se centra en su proceso de aprendizaje así como en sus posibles mejoras para que éste obtenga un aprendizaje satisfactorio y permanente a largo plazo. De esta forma, la evaluación aboga por el aprendizaje profundo del alumno, donde destacan aspectos, habilidades y competencias como el análisis, síntesis y reflexión crítica de la información que recibe por parte del docente. Además, la evaluación valora la adquisición de ciertos valores y actitudes en el alumno. Para ello, el docente debe realizar otro tipo de evaluación, como por ejemplo la observación, para valorar de forma diaria las tareas realizadas por el alumno en el aula, la autoevaluación del mismo, etc., con el fin de poder realizar una evaluación completa más allá de la mera calificación. Otro de los objetivos del proceso de evaluación del docente es el de valorar al alumno para que encuentre curiosidad por los conocimientos tratados en clase además de facilitarle el desarrollo de un alto grado de motivación intrínseca hacia el hecho de ir a clase y trabajar en el aula, sintiéndose autorrealizado por el hecho de aprender. Y la mejor forma de llevar esto a cabo es motivando al alumno mediante un seguimiento en clase hacia posibles cambios en su conducta, actitud y proceso de estudio en vez de valorar sólo los aspectos negativos o erróneos del mismo. En vez de valorar los errores de una manera sancionadora, debe realizarse como una crítica constructiva, ya que, a partir de los errores que se cometen, se puede producir el aprendizaje en el alumno.

En síntesis, la evaluación permite al docente conocer los avances del alumno a lo largo del curso escolar para facilitarle nuevas oportunidades de aprendizaje en función de sus diferencias individuales y al alumno la posibilidad de recibir una retroalimentación o feedback de su profesor acerca de los logros y dificultades presentes en su formación académica para fomentar su desarrollo personal y trabajo autónomo.

Como término opuesto, calificar hace referencia al proceso de etiquetado del alumno mediante una asignación numérica en función a una escala de valores, es decir, los docentes aportan una calificación al resultado académico final de cada alumno, tomando como media el grupo de clase y su rendimiento. De esta forma se realiza una clasificación de los alumnos, normalmente basada en los que superan la media de clase y los que no. Desde este enfoque no se tiene en cuenta el proceso y calidad de aprendizaje de los alumnos, sino su eficacia ante la contestación a preguntas de examen. Además, la calificación no abarca una orientación al alumno sobre sus posibles aspectos a mejorar, sino que se analizan sus resultados académicos y de tareas pasadas para hacer lugar a posibles críticas o errores de tipo sancionador que no facilitan el aprendizaje o asimilación de nuevas estrategias al alumno. Esto conlleva que el tipo de motivación presente en el propio alumno a lo largo del proceso de estudio y final calificación sea extrínseca, pues condiciones como las descritas bajan el grado de perseverancia hacia el estudio al no facilitarle la puesta en marcha de nuevas estrategias, promoviendo entonces la memorización de conceptos que serán plasmados en exámenes en busca de la nota demandada por el docente y necesitada por el alumno.

Grupalmente opinamos que, puesto que la calificación va a seguir vigente en el sistema educativo, habremos de emplearla de una forma constructiva y siendo ésta únicamente una de las muchas partes que componen la evaluación. Para esta evaluación tendremos en cuenta otros muchos factores, tal como el desarrollo del alumno, su actitud, las destrezas adquiridas y todos los aspectos prácticos a los que accedemos mediante la observación diaria y no mediante exámenes eventuales.

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