martes, 18 de diciembre de 2012



PROYECTO ROMA Y ESCUELA INCLUSIVA

Antes de empezar a explicar estos aspectos, deberíamos hacer una descripción entre los términos de integración e inclusión, ya que muchas veces se utilizan indistintamente sin que tengan el mismo significado.


En primer lugar, el concepto de integración hace referencia a introducir al alumno dentro del mismo espacio de la clase. Sin embargo, este estudiante no comparte el ritmo de aprendizaje ni los contenidos de sus compañeros. Por tanto, no puede tener la misma oportunidad de participar en las actividades y dinámicas de clase que sus compañeros/as.

El concepto de inclusión va más allá. Además de estar en el mismo espacio de clase, el estudiante interactúa de igual a igual con sus compañeros, debido a que, en este caso todos los estudiantes siguen el mismo ritmo y los mismos contenidos.

ESCUELA INCLUSIVA

Educar no solo se basa en el aprendizaje o la enseñanza de contenidos, sino también en el proceso de humanización de los alumnos, educándolos en valores, enseñándolos a pensar y a convivir en sociedad. En este contexto aparece la escuela inclusiva, la cual impide la existencia o continuidad de barreras que obstaculizan el aprendizaje y desarrollo de ciertos alumnos con problemas. De este modo, la escuela inclusiva aboga por tener en cuenta las dificultades de los alumnos en su forma de aprender y no en ellos como personas de forma individualizada.
Relacionado con esto, entramos a tratar los conceptos de homogeneidad y heterogeneidad. Aún hoy en día, la homogeneidad de los alumnos en clase se concibe como algo positivo, necesario y relacionado con la integración. Pero, tal como hemos visto en este último tiempo, es en la heterogeneidad del grupo donde empieza a darse la inclusión y los beneficios académicos y sociales que ésta aporta al grupo de alumnos, como por ejemplo, no sólo ofrecer igualdad de oportunidades a los alumnos, sino igualdad de desarrollo de ciertas competencias.

En el desarrollo del currículum escolar hay que tener en cuenta lo que viene a decir Vygotsky, L. et al. (1995), quien afirma que es necesario dejar de asumir la inteligencia como una característica del ser humano que le viene otorgada en una magnitud fija, sino que se trata del desarrollo e interacción de distintos procesos cognitivos en función del contexto estimular en el que se encuentre la persona así como de la cantidad de oportunidades que le ofrece el mismo para el desarrollo de estos procesos cognitivos que en suma componen la inteligencia.

Las personas en general aprendemos gracias al apoyo de los demás, más si extrapolamos esta postura al ámbito escolar. Esto queda fijado en la Zona de Desarrollo Próximo definida por Vygotsky, la cual representa de forma simbólica los procesos de maduración del alumno aprendiz que se han completado mediante la ayuda de otros, además de aquellos que están en proceso de maduración para ser realizados de forma autónoma por el alumno. A partir de esta descripción se puede afirmar la existencia del aprendizaje compartido mediante el uso de la inteligencia compartida, conceptos básicos del aprendizaje cooperativo.

PROYECTO ROMA

El Proyecto Roma puede describirse como una nueva forma de valorar a los alumnos que conforman el aula como un grupo heterogéneo de personas de forma que ninguno de ellos, a pesar de pertenecer a grupos minoritarios, llegue a sentirse así gracias a este nuevo enfoque que promueve la diversidad en la escuela, el cual les ayudará a desenvolverse en su espacio común y a desarrollar de forma completa sus capacidades de aprendizaje y socialización lejos del clásico ambiente estereotipado.

Este proyecto es considerado como un proceso innovador, pues en el contexto escolar tradicional, los alumnos con problemas diversos que afectaran a su integración en clase eran tratados de forma diferente o incluidos en un proceso de apoyo que, a pesar de tener un objetivo positivo para el alumno, no conseguía transmitir a éste la sensación de encontrarse al mismo nivel que sus compañeros, ni resulta eficaz, pues están estableciendo limites al aprendizaje del alumno. Es por esto que la propuesta de llevar a cabo la puesta en marcha de distintos modelos educativos para un grupo heterogéneo de alumnos, en vez de un único modelo previamente planificado, parece ser la opción más positiva de afrontar la diversidad del alumnado y sus respuestas a lo largo del proceso de aprendizaje.

El método que se lleva a cabo en este proyecto es dividir el aula en 4 zonas, asi vemos que en cada zona se realiza una función diferente. En la zona de comunicar buscan la información que va a posibilitar el desarrollo del plan; en la zona de pensar se comienza a elaborar el plan de operaciones acordándose siempre la construcción de algo; en la zona del amor se acuerdan las normas y valores para llevar a cabo el plan; en la zona del movimiento construyen lo que habían decidido para exponerlo en la asamblea final.

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