PROYECTO
ROMA Y ESCUELA INCLUSIVA
Antes
de empezar a explicar estos aspectos, deberíamos hacer una descripción entre
los términos de integración e inclusión, ya que muchas veces se utilizan
indistintamente sin que tengan el mismo significado.
En
primer lugar, el concepto de integración hace referencia a introducir al alumno
dentro del mismo espacio de la clase. Sin embargo, este estudiante no comparte
el ritmo de aprendizaje ni los contenidos de sus compañeros. Por tanto, no
puede tener la misma oportunidad de participar en las actividades y dinámicas
de clase que sus compañeros/as.
El
concepto de inclusión va más allá. Además de estar en el mismo espacio de
clase, el estudiante interactúa de igual a igual con sus compañeros, debido a
que, en este caso todos los estudiantes siguen el mismo ritmo y los mismos
contenidos.
Educar no solo se basa en el aprendizaje o la
enseñanza de contenidos, sino también en el proceso de humanización de los
alumnos, educándolos en valores, enseñándolos a pensar y a convivir en
sociedad. En este contexto aparece la escuela inclusiva, la cual impide la
existencia o continuidad de barreras que obstaculizan el aprendizaje y
desarrollo de ciertos alumnos con problemas. De este modo, la escuela inclusiva
aboga por tener en cuenta las dificultades de los alumnos en su forma de
aprender y no en ellos como personas de forma individualizada.
Relacionado con esto, entramos a tratar los conceptos
de homogeneidad y heterogeneidad. Aún hoy en día, la homogeneidad de los
alumnos en clase se concibe como algo positivo, necesario y relacionado con la
integración. Pero, tal como hemos visto en este último tiempo, es en la heterogeneidad
del grupo donde empieza a darse la inclusión y los beneficios académicos y
sociales que ésta aporta al grupo de alumnos, como por ejemplo, no sólo ofrecer
igualdad de oportunidades a los alumnos, sino igualdad de desarrollo de ciertas
competencias.
En el desarrollo del currículum escolar hay que tener
en cuenta lo que viene a decir Vygotsky, L. et al. (1995), quien afirma que es
necesario dejar de asumir la inteligencia como una característica del ser
humano que le viene otorgada en una magnitud fija, sino que se trata del
desarrollo e interacción de distintos procesos cognitivos en función del
contexto estimular en el que se encuentre la persona así como de la cantidad de
oportunidades que le ofrece el mismo para el desarrollo de estos procesos
cognitivos que en suma componen la inteligencia.
Las personas en general aprendemos gracias al apoyo de
los demás, más si extrapolamos esta postura al ámbito escolar. Esto queda
fijado en la Zona de Desarrollo Próximo definida por Vygotsky, la cual
representa de forma simbólica los procesos de maduración del alumno aprendiz
que se han completado mediante la ayuda de otros, además de aquellos que están
en proceso de maduración para ser realizados de forma autónoma por el alumno. A
partir de esta descripción se puede afirmar la existencia del aprendizaje
compartido mediante el uso de la inteligencia compartida, conceptos básicos del
aprendizaje cooperativo.
PROYECTO ROMA
El Proyecto Roma puede describirse como una nueva forma de valorar a los
alumnos que conforman el aula como un grupo heterogéneo de personas de forma
que ninguno de ellos, a pesar de pertenecer a grupos minoritarios, llegue a
sentirse así gracias a este nuevo enfoque que promueve la diversidad en la
escuela, el cual les ayudará a desenvolverse en su espacio común y a
desarrollar de forma completa sus capacidades de aprendizaje y socialización
lejos del clásico ambiente estereotipado.
Este proyecto es considerado como un proceso innovador, pues en el contexto
escolar tradicional, los alumnos con problemas diversos que afectaran a su
integración en clase eran tratados de forma diferente o incluidos en un proceso
de apoyo que, a pesar de tener un objetivo positivo para el alumno, no
conseguía transmitir a éste la sensación de encontrarse al mismo nivel que sus
compañeros, ni resulta eficaz, pues están estableciendo limites al aprendizaje
del alumno. Es por esto que la propuesta de llevar a cabo la puesta en marcha
de distintos modelos educativos para un grupo heterogéneo de alumnos, en vez de
un único modelo previamente planificado, parece ser la opción más positiva de
afrontar la diversidad del alumnado y sus respuestas a lo largo del proceso de
aprendizaje.
El método que se lleva a cabo en este proyecto es
dividir el aula en 4 zonas, asi vemos que en cada zona se realiza una función
diferente. En la zona de comunicar buscan la información que va a posibilitar
el desarrollo del plan; en la zona de pensar se comienza a elaborar el plan de
operaciones acordándose siempre la construcción de algo; en la zona del amor se
acuerdan las normas y valores para llevar a cabo el plan; en la zona del
movimiento construyen lo que habían decidido para exponerlo en la asamblea
final.


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